Esta colección nace desde un recuerdo, desde el amor de una mujer que me enseñó que la belleza está en los detalles, en el color, en lo que dejamos en los demás.
Mi abuelita.
Ella era esa flor que siempre estaba, que sostenía, que iluminaba sin esfuerzo.
Hoy, Néctara es también un homenaje a ella y a todas las mujeres que son raíz, refugio y vida.
Porque hay presencias que se transforman…
pero nunca se van.